El defensor del espectador
26 Marzo 2008 | servido por chicadelatele
Que RTVE tenga un personaje como el defensor del espectador es una buena cosa, aunque solo sea por saber a quién remitir las quejas y ser consciente de que, te hagan más o menos caso, al menos hay un departamento encargado de recibir lo que uno tenga que decir de esa cadena que financiamos todos.
Si a esto añadimos el nombramiento de un personaje conocido, como Elena Sanchez, la sensación de cercanía aumenta, pues no es lo mismo saber que hay un responsable del cargo con nombre y apellidos pero desconocido, a ponerle cara representada en alguien que uno acostumbra dejar entrar en su salón.
Hasta aquí, RTVE lo está haciendo bien. Lo malo viene cuando solo el que se queja recibe la respuesta y supongo que no todos lo harán. Si a esto sumamos que serán muchos los que se quejen por lo mismo, parece que se impone algún tipo de comunicación extraordinara para beneficiar la relación entre espectadores y aquella figura que debe defenderlos.
Ahora que han decidido otorgar el cargo a una reputada periodista de la cadena, con muchas tablas al frente de la cámara, quizá sería el momento ideal para hacer un programa de verdadero servicio público, donde las quejas mayoritarias de los espectadores se vieran reflejadas y las soluciones posibles anunciadas, mostrado el trabajo que se lleva a cabo en ese departamento. No tengo ninguna duda de que sería completar el círculo y además podría llegar a ser un espacio muy entretenido.
Si no recuerdo mal, el antiguo defensor del espectador colaboraba brevemente hace un par de años en el programa de radio de Olga Viza en Radio Nacional y no veo por qué no hacer lo mismo en televisión. Una petición que igual debería yo enviar a Elena Sanchez.
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4 comentarios en “El defensor del espectador”
Por Gonzalo Martín | 27 Marzo 2008 - 11:35 am
Lo malo, un vicio en este país, es que esta periodista se confesara seguidora del PSOE con lo que el intento de separar televisión pública de progubernamentalismo sigue siendo una quimera a priori. Son cosas que tienen consecuencias, por mucho esfuerzo profesional y categoría que se tenga. Pasaría algo parecido con un Buruaga, salvando las distancias, que son muchas en cuanto a compromiso por una opción.
En España resulta tan raro que la gente haga gala de su independencia por encima de sus creencias de modo efectivo (es decir, asumiendo que hay que parecer además de ser), que el crédito tiene que ganarse con muchísimo pulso. En el caso de los sucesivos defensores del lector de El País, mi experiencia personal es que cuando tocas temas que afectan al negocio y la propiedad (la falta real de independencia cuando se tratan temas de la cuenta de resultados o de las posibles influencias de los accionistas en temas gubernamentales) el defensor del lector queda desdibujado y repite las posiciones de la dirección sin sentido crítico.
Podemos ver una defensa del espectador como contraste y complemento del consejo de administración en lo que se refiere al cumplimiento del mandato marco y la ley que puede quedarse en las palabrotas en horarios de niños o en quejas sobre contraprogramación que, en mi opinión, son en el fondo triviales. Especialmente al mundo al que vamos, que sospecho que es sin restricciones.
Por ejemplo, el defensor del espectador tendría mucho que decir sobre dónde situar los cortes publicitarios (¿es entrometerse en antena?) o en plenas elecciones en aspectos como la igualdad de oportunidades a todas las opciones… pues hablamos de dinero público. Por no hablar de las prácticas periodísticas donde incluso la televisión pública actual me resulta lejanísima de ese modelo utópico que tanto se pone como ejemplo que es la BBC.
En todo caso enhorabuena a la elegida (¿por quién? ¿cómo es su status en la organización? ¿cómo se asegura su independencia sin miedo a las consecuencias profesionales cuando deje el puesto?), mucha suerte en su trabajo y el deseo de que se construya una reputación de independencia.
Por Ignacio Manuel Pernil Marcos | 11 Abril 2008 - 2:26 am
Hola, soy como un crio que no da crédito a los caminos que nadie empieza, y no tengo tantas vidas para cruzarlos, es un hecho que me ha hecho pensar profundamente en la verdad.
Todos hemos oído alguna vez comprobándolo, que la mayor mentira es una verdad a medias, de ahí a contar las cosas con un único propósito ahí un paso.
En todas y cada una de carreras profesionales existe la elevación con unos principios deontológicos que no obligan a llegar a la excelencia, pero que nos muestran desde el principio una admiración a la que seguir hasta el final de nuestros días, en el periodismo la verdad es esa señal admirable que nos hace sentir esa gratitud inagotable motor de progreso y competición entre los ciudadanos.
Pero esas instituciones se traicionan desde ese básico y primaria convicción, convencidos que el corporativismo masónico que se fragua al firmar en el colegio-institución profesional, mas la indiferencia que nace en el miedo del que ha visto hundirse al que protesta por lo que sea; traición que tarde o temprano, cuando ese ciudadano este entre la espada y la pared, no se verá representador ninguna institución y necesitara que también cambie.
¿Cuándo empezó y porque? Seguramente es todo una inercia, hubo un gran perdón para que la paz, que trajo la democracia, no reclamase grandes cambios, demasiado trabajo y demasiada larga la investigación, demasiadas cabezas rodando, serian malos ambientes para la prisa por reafirmar la correcta transición, sin violencia, que era lo que se temía, cambios en todas las instituciones, esas instituciones masónicas que nadie reconoce así, hasta que se ve traicionado por ellas, hasta el mayor poder factico, el poder judicial,…organismo que no ha evolucionado nada nunca, y le hace falta no es solo cuestión de mano de obra.
Por esto debe cambiar todo, empezando por las ideas transmitidas por los medios informativos, desde la redacción de la noticia a la exposición de la misma, para colaborar en un progreso real y necesario, no en este del que todos formamos parte y que viola absolutamente todos los derechos existentes que en teoría defienden la vida.
Por Ignacio Manuel Pernil Marcos | 11 Abril 2008 - 2:52 am
Ruego por favor, que en todas las cadenas de televisión, pongan en subtítulos el nombre e identificación con la noticia, o tema del que estén hablando, en todos y cada uno de los invitados de los programas a los que asisten, el tiempo suficiente en cada intervención, para poder tomar buena nota, como hacían antes, no hace mucho.
Me pregunto como defensora del espectador, que principios defiende, podría contestarme en todo y si vigilan la integridad de algún valor, pregunto, ¿sigue algún ejemplo?, ¿tienen asesoramiento psicológico?, jurídico, ¿nos informan o nos dice donde informarnos?, ¿tienen en cuenta el funcionamiento psicológico social de la memoria social e individual, no se sienten ridículos? Disculpen mi sinceridad pero estoy arto de imaginar y visionar las respuestas que mi intelecto percibe y razona, ¿piensan al crear esta televisión la imagen histórica y repercusión de estos programas y exposición de las noticias, y efectos en esta necesitada sociedad?, espero sentir gratitud, la excelencia de la convivencia. Gracias por este espacio y oportunidad.