Adolescentes en televisión

5 Enero 2009

¿En que piensan los adolescentes de nuestro tiempo? Básicamente en dos cosas: divertirse y tener novio/a (o rolletes variados). Lo primero es fruto lógico de sus primeras experiencias saliendo solos a la calle y sus relaciones de amistad, que se afianzan compartiendo estas primeras experiencias de independencia. Lo segundo es fruto aun más lógico de una revolución hormonal que sufren sus cuerpos, sin que sus padres o ellos mismos puedan controlarlo, hormonas que les hacen ser además contestatarios y que, acompañado de esos primeros pasos en el mundo independiente, les hacen creer que lo saben todo y que podrían sobrevivir sin sus padres desde esa misma mañana. Estudiar, pensar en madrugar y trabajar o en planes de pensiones es algo que sólo les asalta cuando en clase les piden una reflexión al respecto o cuando no consiguen de los padres lo que quieren y se marchan enfadados, pensando cuánto queda para que puedan financiarse sus propios caprichos.

Este es el prototipo de adolescente de la sociedad consumista en la que nos encontramos, alguno con estos rasgos más marcados, otros más responsables, pero todo inmersos en su correspondiente edad del pavo. ¿A que viene todo esto? Pues al estudio sobre personajes infantiles y juveniles que ha hecho la Asociación Plaza del Castillo en el que se critica que estos personajes tengan marcadas estas características, por no adaptarse a la sociedad actual y por no predicar con ejemplos educativos para su edad.

No me adentraré una vez más en el argumento de que nos encontramos ante obras de ficción y no documentales, pero si creo interesante comentar cómo estos estudios parecen tener unas conclusiones previamente establecidas que buscan argumentos que las apoyen en las series estudiadas y no al contrario. Mi experiencia personal es que las cosas no son tan exageradas como las pintan en este y otros estudios, pues los estereotipos aparecen, no sólo en las generaciones jóvenes, sino en todos los personajes que vemos en la ficción, en función de lo bien o mal hecha que esté la serie. Además, encontramos numerosos ejemplos de personajes que son buenos estudiantes y casi todas las series tienen algún protagonistas con una idea clara de lo que quiere hacer en la vida, frecuentemente fruto de conflicto con sus padres, pues estas metas suelen ser triunfar en el mundo de la música, ser actores u otras profesiones complicadas que generen argumentos interesantes, algo que lógicamente ser abogado o veterinario no genera.

Si tomamos como ejemplo las series americanas de adolescentes, por ejemplo 90210 o Gossip Girl, vemos que los problemas que afrontan los protagonistas son básicamente los mismos: sexo, drogas, alcohol, padres separados… sí, las escenas o argumentos entorno al sexo son más explícitas en España, pero es que todo en torno al sexo es más explícito aquí, y no vamos a pedirle a las series de adolescentes que sean distintas al resto de las comunicaciones públicas y sí, les vemos luchando por sacar buenas notas para acceder a la universidad deseada, pero es que el sistema allí es mucho más competitivo y tiene lógica que eso se muestre en las series de televisión. Aquí, mientras la propia sociedad no premie el esfuerzo, no le pidamos a las series de televisión que eduquen a los jóvenes.

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  1. 4 comentarios en “Adolescentes en televisión”

  2. Por El Listillo de la Tele | 5 Enero 2009 - 1:33 pm

    A mi este tema me parece muy complicado, tengo dos opiniones muy contradictorias.

    Por un lado, estoy de acuerdo en lo que tu dices, pienso que tienes razón. Pero también pienso que ciertas representaciones en televisión pueden influir, como por ejemplo los estereotipos homosexuales. Mucha gente no tienen ningún tipo de vínculo con ninguna persona homosexual, por lo que su única imagen sobre ellos es lo que puede ver en los medios y en numerosas ocasiones se ofrece el típico perfil gay, en lugar de mostrar la amplia gama que hay, al igual que se hace con los heterosexuales.

    De todos modos, se que es difícil conseguir esto, ya que por cada gay que pongan no pueden poner 20 diferentes para que veas las diferencias, pero si podrían huir un poco de utilizar siempre el mismo perfil.

  3. Por cansadoyconfuso | 5 Enero 2009 - 7:29 pm

    “Aquí, mientras la propia sociedad no premie el esfuerzo, no le pidamos a las series de televisión que eduquen a los jóvenes.”

    La Academia de la TV debería grabar en piedra esta sentencia a la entrada de su sede.

  4. Por Jon | 6 Enero 2009 - 9:42 pm

    ¿Los niños son traviesos por que ven a Bart Simpson o Bart Simpson es travieso porque ve a los niños? ¿Quien es parodia de quien? ¿Somos consumistas porque existe la tele o existe la tele porque somos consumistas?

    La forma mas fácil de esquivar una responsabilidad es hechándole a otro la culpa.

  5. Por Gonzalo Martín | 9 Enero 2009 - 6:21 am

    Yo es que nunca he entendido por qué todo grupo de presión que se precie tiene la obsesión de imponer a los demás el que los contenidos reflejen sus particulares visiones del mundo: a la prensa y los libros no se les suele pedir, y digo suele porque en cuanto aparece algún texto que rompe con los estereotipos del bien y el mal alguien clama por quemarlo.

    Siempre parten de la base de que yo, espectador, soy tonto y tengo incapacidad crítica para determinar lo mismo que ellos determinan y decidir después si es bueno o malo para mí, que se supone que soy libre. Si, de nuevo, no coincide con lo bienpensante, nadie lo llama censura, pero lo es.

    Sobre el consumo o su denominación negativa, el consumismo, creo que lo vemos con la mentalidad de ser hijos de la escasez y nietos de la súperescasez: a mí me parece que el consumo es literalmente cojonudo y que lo que nos pasa es que no nos suele gustar el consumo de los demás. Tiene sus lacras sociales, por supuesto, pero nada comparadas a las contrarias, la imposibilidad de consumir. Simplemente, cada uno debe aprender a manejar el mundo que tiene y creo que mucho, muchísimo mejor habiendo donde elegir. Ah, que a mí me parece que operarse senos, barrigas y otras protuberancias masculinas y femeninas es una forma de consumismo estúpido en su variante hedonismo cutre, pues sí. Pero qué le vamos a hacer: si mis sobrinos me piden dinero para eso, no se lo daré,otra cosa es que se lo ganen ellos y tengan edad legal para hacer lo que les salga de su criterio.

    La tele controlada y del mundo escaso tenía como lema informar,educar y entretener. Hoy día, sería más correcto decir que unas informarn, otras entretienen (cada una para un gusto o preferencia) y otras, en vez de educar, en realidad adoctrinan. Pero es lo que siempre han hecho: o eran de los gobiernos o estaban - están - tuteladas por los gobiernos para corresponderse con el buen gusto oficial, la construcción nacional oportuna y la información institucional en tiempos de crisis o de emergencia nacional.

    Bienvenida la normalidad. Los adolescentes aprenden estereotipos de todos lados, de los chistes, de la tele, de los cómics, de su vecina, de los amiguitos del cole, de las canciones, de los escaparates, de la publi, de internet… como para que vengan unos incautos a decir que tienen un estudio en el que la tele… como si, además, todos los adolescentes a la vez estuvieran viendo los programitas que denuncian… unos sí, otros no… el mundo es diverso. Afortundamente para los adolescentes y para nosotros.

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