El nuevo 21 días, con Adela Úcar
2 octubre 2010
Anoche Cuatro estrenaba la primera entrega de su nuevo 21 días, con la reportera Adela Úcar en lugar de Samantha Villar. Por primera vez, si no me equivoco, la producción salía de España para retratar las miserias de quienes se ven obligados a vivir en un vertedero, en este caso en Nicaragua.
Me gusta la idea de salir al exterior, de no limitarse a vivir o denunciar lo que ocurre en nuestro país, no solo porque abre el abanico de posibles temas a tratar, también porque convierte el formato en uno más internacional, más exportable y eso siempre es bueno para la industria.
21 días en un vertedero ha sido una de las entregas más duras de este programa que he podido ver, durísima prueba de fuego para una Adela Úcar que se estrena a lo grande en un programa difícil, por las circunstancias que reflejan y por lo complicado de sustituir a Samantha Villar, que ha impregnado de su propia personalidad todas las entregas, en ocasiones con gran acierto, en otras con exceso de dramatización, pero dejando su huella personal, que siempre es un gran mérito.
Precisamente por esta huella clara que ha dejado la presentadora original del programa es difícil subirse al carro en marcha y no caer en sus mismos giros interpretativos, probablemente el único defecto que pude encontrar anoche en Adela, aunque suficiente para resultar incómodo y poco natural. Lo más imitado: las conversaciones a cámara con frases grandilocuentes, que ademas resultaban tremendamente artificiales al estar editadas en varias tomas.
Para protagonizar 21 días es necesario ser un gran profesional, tener la piel muy gruesa y la cabeza muy bien amueblada, pues es un trabajo duro y tres semanas pueden hacerse muy largas. El premio es un buen programa de televisión, la capacidad de denunciar injusticias sociales y habitos peligrosos y el reconocimiento de muchos a una tarea bien hecha. Precisamente por todo ello, quién conduzca el programa no necesita imitar a nadie porque bastante mérito tiene ya atreverse a vivir lo que se cuenta. Por eso debe impregnar la historia de su propia personalidad y no limitarse a contarlo sino, como bien dice el slogan del programa, vivirlo de la forma más personal posible.
Tags: 21 días, Adela Úcar, cuatro





12 comentarios en “El nuevo 21 días, con Adela Úcar”
1. Por AgenTV | 2 octubre 2010 - 1:19 pm
Samanta Villar sí que salió fuera de España, concretamente en 21 días en la mina.
2. Por chicadelatele | 2 octubre 2010 - 1:22 pm
Tenía dudas, por eso no lo he puesto con certeza. De todos modos, que raro, como si no hubiera minas suficientes en España… todavía.
3. Por David Ordóñez | 2 octubre 2010 - 1:23 pm
El programa “21 días” con Samantha Villar ya salió al menos en una ocasión de España. Estuvo 21 días en unas durísimas condiciones en una minas en los Andes con una mujer: dureza, extrema pobreza, clima duro, discriminación, sexismo… de los más fuertes que emitieron.
Todavía no he visto la temporada con Adela, así que no puedo opinar; pero estoy contigo: Samantha dejó el listón muy alto
4. Por David Ordóñez | 2 octubre 2010 - 1:26 pm
Créeme, Susana, las condiciones de esa mina de los Andes en nada tienen que ver con la minería aquí en España (por fortuna). Para rodar “eso” había que ir allí.
5. Por chicadelatele | 2 octubre 2010 - 1:38 pm
Recordaba que había hecho un programa en las minas, pero como no ví esa entrega, asumí que era en España.
6. Por AgenTV | 2 octubre 2010 - 1:43 pm
Como dicen, aquella mina no tiene nada que ver con las de aquí. Además de las pésimas condiciones de trabajo se denunciaba lo poco que cobraban por ello y especialmente las pésimas condiciones en las que viven las mujeres allí.
7. Por karagunis | 2 octubre 2010 - 6:42 pm
Vamos, te creerás que estas actrices que se creen periodistas están 21 días haciendo lo que dicen. Es todo una patraña sensacionalista y me sorprende que engañe a tanta gente para que piensen que “denuncia” cosas.
Por favor!
8. Por chicadelatele | 2 octubre 2010 - 6:58 pm
Yo si creo que es un programa denuncia, o al menos uno que intenta hacernos pensar. Aunque las periodistas hagan pequeñas trampas, que no dudo que las harán, no es menos cierto que pasar un solo día en alguna de las circunstancias que ellas han pasado es una experiencia que no todo el mundo sería capaz de soportar. Con trampas, adornos o con total sinceridad, el programa acerca determinadas cuestiones al espectador que le harán sentirse incómodo y eso es despertar la conciencia de que algo no va bien. Por supuesto que al final todo es un espectáculo que busca el morbo y la audiencia por el morbo, pero también está gritando que hay cosas que no deberían ser así.
9. Por Jordi | 2 octubre 2010 - 9:31 pm
Creo que Adela es más natural (aunque unas pocas veces cae en los mismos errores que su predecesora). Estoy convencido que va a mejorar el estilo del programa.
Por otro lado, recordar el programa de la mina como un buen programa… Sólo recuerdo 2 cosas: 1.- NO estuvo 21 dias en la mina (ni 3, vamos)
2.- La “fantástica” S.Villar le dijo, con toda seriedad, a la pobre minera, que si se había planteado ser puta, porque ella se lo plantearía, en vez de hacer lo que ella hacía. Bravo señora, ves allí a su pueblo y dile que su vida es una mierda y que tú, personalmente, preferirías la prostitución.
Así de bueno fue ese programa.
10. Por Manu | 3 octubre 2010 - 3:58 pm
Como dicen arriba Samanta Villar estuvo en el extranjero en 21 dias en la mina, aunque eso de 21 dias, solo bajo uno y cuando vio las condiciones en que habia que bajar ya no lo hizo mas e hizo un documental como otro cualquiera.
En esa ocasion eso de “no es lo mismo contarlo que vivirlo” no fue real, ella no lo vivio solo lo conto.
11. Por yo | 3 octubre 2010 - 7:36 pm
Es puro teatro, que si que denunciarán algunas cosas pero hasta alli, el objetivo, como siempre, es hacer un programa cargado de “cosas impactantes” pero que no les importa lo más minimo, solo viven para hacer pasta y nada más
12. Por Series TV | 14 octubre 2010 - 6:09 pm
Esos rellenos sanitarios o vertederos abundan por estos lados de Centroamérica. Me temo que muchos europeos se quedan con la imagen de que países como El Salvador, Honduras o Nicaragua son sólo eso, aunque es una parte nada más, la mayor parte eso sí dado la gran desigualdad económica, por un lado una alta opulencia de unos cuantos, una clase media que vive de apariencias y finalmente extrema pobreza.