La triste despedida de Operación Triunfo

21 febrero 2011

No tenía yo muchas ganas de volver a hablar del asunto Operación Triunfo pero, después de la truño-gala con que nos deleitaron anoche, no puedo evitar hacerlo para mostrar mi pena por la triste despedida el programa, que podría haberse ido por la puerta grande, con humildad y dejando el buen recuerdo del programa de entretenimiento que siempre fue y que, sin embargo, ha salido de nuestras vidas con una gala triste, con el recurso a la pataleta y unas ínfulas de superioridad que han logrado que les pierda todo el cariño que en algún momento les pude tener.

Porque si, yo en algún momento tuve cariño por los protagonistas de este concurso, desde los triunfitos hasta algunos de sus profesores y miembros del jurado. Porque yo me gasté un pastón que prefiero no recordar en ir al primer concierto de OT en el Bernabeu, con la familia a cuestas y yo lloré y me emocioné con muchas de las cosas que pasaron en ese escenario, que siempre me pareció una horterada suprema, coronada por los modelitos que incomprensiblemente hacían vestir a los cantantes, una horterada que yo veía cada semana como una campeona. Ayer hubieran podido hacerme llorar con muchísima facilidad, pero no supieron, o no quisieron.

Para todos los que ayer tuvieron oportunidad de hablar frente a las cámaras de Telecinco, era más importante acusar a la cadena de eliminarlos de la parrilla que dejar un buen sabor de boca. Así, vivimos comentarios tan absurdos como el de Noemí Galera hablando de los constantes cambios de día de emisión del programa cuando en cinco galas apenas se ha cambiado una vez, o el alegato pro televisión de calidad de Nina como si OT no hubiera sido siempre un reality donde lo menos importante era cantar (numeritos como el de Niccó de anoche o el de Alex la semana pasada son una muestra bien reciente de ello).

La sensación que yo tenía anoche escuchando todo esto era la misma que tuve cuando a María Teresa Campos se le  llenó la boca de acritud hacia la mano que le dió de comer durante años, boca que un tiempo después tuvo que cerrar para poder abrir la mano y recibir nuevamente un sueldo mensual de aquel mismo “gilipollas”. Durante años, Operación Triunfo ha vivido de lo que Telecinco pagaba por ellos, en una relación en la que ambos salían beneficiados y que, si a ojos de los espectadores siempre ha estado clara, no menos lo estará en los despachos. Es más, cada última gala de cada edición de OT era una despedida incierta en la que nunca sabíamos si nos volveríamos a ver. ¿A qué viene entonces todo este paripé? De verdad que no lo entiendo.

Operación Triunfo no es una escuela de cantantes, no es un programa donde se premie el esfuerzo, pues de haber sido así nunca se hubiera dejado en manos de un público que vota por empatía con el debil (Rosa, Idaira, Ainhoa son claros ejemplos de esto, por no hablar de Verónica) y ayer pudimos ver una clara muestra de ello, con sonadas ausencias en el plató de quienes, si la academia fuera tan maravillosa, solo tendrían palabras de gratitud para quienes les han abierto camino en el mundo de la canción.

Pero sin duda Operación Triunfo tiene un público, uno devoto de todo lo que allí sucede, uno dispuesto a crear ídolos con los que forrar sus carpetas, uno que ayer de pronto quedó huérfano y al que emplazaron a seguir sumando esfuerzos en la red, una red que ayer lograba aupar #vivaot, el hashtag oficial del programa, a número uno en trending topic mundial, del mismo modo que el anti-hashtag #otdead se aupaba también a los primeros puestos, en este caso solo en España. Cualquiera de los dos era una prueba fehaciente de que había interés, de que había gente hablando del programa, para bien o para mal, lo importante era generar conversación, aunque algunos no terminen de entender estos mecanismos y se enfurruñen cuando se habla mal. Porque cabe la posibilidad de que uno de los problemas de Operación Triunfo este año haya sido el buenismo, esa incapacidad para aprovechar toda la corriente negativa que provoca un buen villano, unos tremendos gallos o unos espectadores sin piedad. Un buenismo que se remató con las valoraciones del jurado en la noche final, unas valoraciones que harán mucho daño a unos chavales que, desde hoy, se enfrentan a la vida engañados, pensando que cantan bien, que están preparados para salir al mundo de la música y que el programa fracasó solo porque los directivos de Telecinco son unos ricachones sin escrúpulos que únicamente piensan en el dinero. Que me lo cuente Eva Perales, la misma a quién metafóricamente se le rompía el trofeo entre las manos, dentro de unos meses cuando algunos de esos chicos no le hagan ganar ni un euro en bolos.

De mejor o peor manera, un ciclo televisivo terminaba ayer y yo creo que la mejor manera de recordarlo es con este vídeo, con los protagonistas de la más pura de las ediciones de OT, la primera, aquella en la que las expectativas eran inciertas y los protagonistas reales. Todo lo que ha venido después solo ha sido televisión.

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  1. 9 comentarios en “La triste despedida de Operación Triunfo”

  2. 1. Por Crul | 21 febrero 2011 - 12:59 pm

    Has conseguido despertar mi empatía con algo que nuca creí que lo hiciera, jeje, enhorabuena.

    Y saludos!

  3. 2. Por HEIMDALL | 21 febrero 2011 - 1:27 pm

    Muy pero que muy bien dicho. Lo de la gala de anoche fue impresentable…y tu análisis de OT, muy acertado.

  4. 3. Por Warp | 21 febrero 2011 - 1:58 pm

    Un horror de gala. Cuando presentan a los cantantes oí “Charlie, ganador de la edición de 2011″. ¿Alguien puede confirmarlo?

    OT está enterrado y con suerte le habrán remachado los clavos porque estos últimos espectáculos insufribles sólo merecen eso.

    Yo disfruté con la primera edición. Todo lo demás fue bajo cero.

    Adiós.

  5. 4. Por Reb | 21 febrero 2011 - 4:41 pm

    Me he emocionado al ver el vídeo de los triunfitos originales; en aquella edición aún existía algo de inocencia y muchas ganas de triunfar. Pena que el final de programa haya sido así…

  6. 5. Por buhonaranja | 21 febrero 2011 - 5:10 pm

    No me acordaba de que hubo un tiempo en el que aunque cantaran mal, se les tenía cariño.

    Luego vino todo lo demás.

  7. 6. Por Eli | 22 febrero 2011 - 12:18 pm

    El otro día comentabas en twitter que después de ver todas las ediciones no conocías a ninguno de los antiguos participantes. A mi me pasa lo mismo, excepto con los de la primera edición, esos fueron los verdaderos triunfitos… Gracias por recordarnos el vídeo original.

  8. 7. Por Juanti | 23 febrero 2011 - 7:24 pm

    Hola,

    Hemos incluído tu artículo en nuestra sección Estrellas Invitadas en Vayatele.com:

    http://www.vayatele.com/internet/estrellas-invitadas-lxxiii

    Un saludo

  9. 8. Por Anauseros | 23 febrero 2011 - 8:31 pm

    Yo en esta temporada me desenganché en la segunda gala. No tenía chispa, ni la edición, ni los concursantes.

    ¡Qué diferencia de los de la primera edición! Tengo que reconocer que me ha enternecido verles de nuevo cantando eso de “Mi música es tu voz”.

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