Más documentales, una buena noticia, un buen síntoma

12 abril 2012

Llevamos toda la vida escuchando los resultados de esas encuestas cualitativas sorprendentes sobre las preferencias televisivas de la población española, esas en las que los documentales de La 2 siempre salían victoriosos frente a las evidencias estadísticas cuantitativas, que daban unos tristes resultados al canal y ese tipo de programación.

Pese a todo, la necesaria variedad que el espectador exige a la televisión de pago ha hecho que este tipo de canales de documentales 24 horas existan y sean muy reconocidos, con ejemplos como National Geographic, Discovery u Odisea, entre otros. Sus audiencias nunca los han situado entre los más vistos pero, ya se sabe que en cuestión de temáticos de pago, la cantidad no siempre es lo más importante, pues la rentabilidad no depende de ello, algo reservado a las televisiones en abierto.

Y aquí es donde el círculo se cierra y surge la intriga ¿cómo es que ahora empiezan a proliferar las cadenas TDT que emiten documentales a lo largo y ancho de su parrilla? Quizá el verbo proliferar no sea el más preciso pero, dadas las circunstancias y atendiendo a las estadísticas, a mí dos ya me parecen muchos y, junto con la pública, ya suman tres ¿cómo es posible? ¿quién se equivoca?

Si los canales temáticos en abierto están sufriendo serios problemas de rentabilidad, si alquilan sus frecuencias a terceros porque no pueden encontrar contenidos que interesen lo suficiente para dar balances positivos con el entretenimiento y la ficción, si siempre se nos ha dicho que los documentales son para minorías y su aceptación solo una excusa para quedar bien ¿a qué viene buscar la audiencia y el dinero ahora en este tipo de programación?

No quisiera echar las campanas al vuelo prematuramente pero ¿a ver si va a resultar que el espectador español no es tan cazurro como siempre nos han hecho creer y realmente sí hay negocio en la divulgación? Sería una excelente noticia. Por ahora, demos la bienvenida a XPL, lo nuevo de La Sexta para las mentes más despiertas.

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Luna: el misterio de Calenda

11 abril 2012

Aviso de spoilers: en mi opinión, esta entrada no tiene spoilers, pero basta que una sola persona me regañe por considerar que sí los tiene para que rectifique y os avise por si las moscas

Ayer Antena 3 dio un paso más en su racha de estrenos exitosos, aunque algunos de ellos hayan resultados después de discreta evolución. En este caso, se trataba de una nueva producción de Globomedia cuyas particularidades pueden ser buenas o malas, según el espectador, sus expectativas al enfrentarse a un producto de este tipo y sus gustos particulares.

La historia
Muy complicado hacerme partícipe de ella, que no soy fan del género fantástico, de los hombres lobo, de la saga Crepúsculo, ni de nada que se le parezca. Habrá quién piense que esto no es un problema cuando la serie está bien hecha, pero para mí lo es. Si partimos de la base de que, de entrada, estos argumentos son algo pueriles y muy de fé, muchos de los defectos que podríamos encontrarle a la historia dejan de serlo.

Belen Rueda
Para algunos: tremendamente sobreactuada. Para otros: una actriz como la copa de un pino. Para mí: demasiado parecida a sus últimos papeles, encorsetada en un dramatismo que creo no le hace justicia a la vis cómica de mujer inocente y traviesa que tiene y que no por cumplir años deberían obviar aquellos que la contratan.

Fran Perea
Sin evolución desde su papel de Marcos en Los Serrano. Si te gustaba entonces, te seguirá gustando ahora. Si te parecía un pánfilo, pues eso.

El resto del casting
Habituales de Globomedia y nuevas caras jóvenes con cierto gancho para la audiencia adolescente. Interpretaciones correctas en su mayoría.

Ambientación y puesta en escena
Excelentes. Muy de agradecer los exteriores frecuentes, da aire a todo el episodio en todos los sentidos.

El termómetro de twitter
Hasta cinco Trending Topics llegué a contar durante la emisión del episodio, signo inequívoco de la expectación generada. Siguiendo cualquiera de ellos se veía una actitud general bastante positiva. Por estudiar, el hecho de que una serie de Antena 3 lograra convertir en TT el título de otra serie, en este caso de la competencia y ya fuera de parrilla: Punta Escarlata.

Las inevitables comparaciones
Surgieron de todo tipo, desde las previas con Twin Peaks, que muy probablemente venían dadas por la promo en la que el cartel de entrada al pueblo de Calenda era un calco de aquel otro que daba la bienvenida a los investigadores de la muerte de Laura Palmer, hasta las menciones a Crepúsculo por el tema de los hombres-lobo, a El Internado por las celdas ocultas o al ya mencionado Punta Escarlata por el misterio y la abundancia de planos nocturnos en exteriores.

Lo mejor
La escena final que, pese a empezar con un tópico tan grande como el del vaso cayendo y no tener diálogo, logra emocionar con el abrazo desgarrador de una madre que tiene que comunicar a su hija la muerte del padre. Los créditos finales con la intercalación de imágenes del siguiente episodio también son un acierto, que por otra parte sortean la mala costumbre de las cadenas de no emitir esta pequeña muestra de reconocimiento a quienes hacer el trabajo menos reconocido de la televisión.

Lo peor
Que va de hombres lobo, que son un pestiño.

 

Otras opiniones: Asesino en serie (El Mundo) Belén y los lobos (#lunatróspida), Borja Terám (La Información) Luna se estrena con éxito pero sin mostrar ningún hombre lobo, Natalia Marcos (El País) Luna llena en Calenda, Jose Diaz (Vaya Tele) Luna el misterio de Calenda, mucho por aullar

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The Client List: mucha chicha y poca limoná

10 abril 2012

Ya lo hemos dicho muchas veces: lo bueno de que una serie venga cargada de malas sensaciones y bajas expectativas es que no puede defraudarte y con The Client List la regla se cumple, porque todo aquello de lo que pecaba la promoción se plasma en estos poco más de 40 minutos de piloto.

¿Ya habías visto la imagen promocional? Si te gusta la Love-Hewitt, te encantará porque, photoshopeada o no, está cañón y desde luego, si te gustan sus curvas, esta serie es para ti porque no faltan los primeros planos de escotes de vértigo, caderas marcadas y modelitos de lencería de los que mejor no hablar.

Si añoras a Melinda Gordon, también puede que te sientas atraido por la serie, pues la ropa del año de la tana que llevaba en Entre Fantasmas para dar el toque vintage de su tienda al vestuario aquí sigue vigente, gracias a una ambientación sureña con sombrero tejano y rulos incluidos. Por no hablar de las pestañas postizas de tamaño y grosor sideral que ya lucía en aquella serie.

Si algo puede salvarse en esta serie son dos de los personajes secundarios: por una parte, una envejecida Cybill Shepard en el papel de madre de la protagonista, floja, muy floja en el piloto, pero que podría llegar a evolucionar hacia algo decente y una Loretta Divine que, perdónenme el juego de palabras, está divina como madame sureña. Ignoraremos aquí los indicios que su presencia en esta serie nos dan sobre su inmediato futuro en Anatomía de Grey.

Por último, destacar, hoy que estoy de buenas, que hay otro posible motivo para querer ver la serie: la admiración de las tabletas de abdominales imposibles que lucen los clientes de la Hewitt. Así no me extraña que no le cueste nada pasar de masajista decente a proveedora de finales felices sin pudor.

Bromas aparte, a mí que no me había preocupado mucho de investigar el argumento de la serie, me ha decepcionado su simplicidad. Por el título y la tarea que iba a desempeñar la protagonista, siempre pensé que habría una lista secreta de nombres influyentes con interés máximo en salvaguardar su privacidad, que se trataría de un local de lujo con clientes con mucho que ocultar, pero no, resulta que es solo un localito de pueblo con clientes que podrías encontrarte en el gimnasio, en la fábrica o en el pasillo de suplementos alimenticios del supermercado.

Conclusión: serie prescindible, salvo que tengas ganas de ver carne y hasta dudo que estos detalles vayan a seguir mucho más allá del primer episodio.

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Scandal: Gladiadores con corbata

9 abril 2012

Ya tenemos serie nueva de Shondaland, esta vez en versión corta y estrenada casi al cierre de temporada, se llama Scandal y esta primera temporada apenas tiene siete entregas, la primera de las cuales acaba de estrenarse en ABC y he de reconocer que nada mal, si eres fan de Shonda, claro.

Me sorprende que me haya gustado, porque el trailer no me dejó muy buenas sensaciones: el planteamiento no estaba mal, un grupo de abogados dedicados a evitar que se destapen escándalos que puedan afectar a la élite norteamericana, desde un militar laureado hasta el propio presidente de los EE.UU., pero la protagonista tenía algo que no terminaba de gustarme. Pese a todo, había que verla.

Y si algo llama la atención del piloto es su primera escena. No recuerdo algo así en una serie de estas características, el ritmo, los diálogos, la interpretación de la primera escena son, con mucho, los de más ritmo que he visto en mucho tiempo, impresionante lección de televisión de la que sale además la frase más destacada del episodio: “no somos abogados, somos gladiadores en traje” (yo lo he traducido por corbata en el título porque creo que le da más fuerza, aunque puestos a hacer traducción libre, casi debería haberlo dejado como Chulitos sin fronteras).

De la primera buena impresión pasamos a la segunda sonrisa, ver a Henry Ian Cusick, un reclamo lostie que siempre se agradece. Junto a él, la protagonista Kerry Washington interpretando a una Olivia Pope sobrada en las formas, en el lenguaje y hasta en las miradas por encima del hombro. La interpretación es, sin duda, estupenda, pero se hace antipática desde el primer suspiro y la lección de prepotencia que dan todos los miembros del equipo a la recién llegada impone al espectador casi tanto como a ella.

Si recordamos que esto es una serie de Shonda Rhimes, que todos sean unos profesionales sobradamente preparados no nos sorprende demasiado, solo esperamos que sus flaquezas e inseguridades empiecen a aparecer más pronto que tarde, porque este nivel de ego desatado no puede ser bueno para el desarrollo de la serie. Debo decir que aún tarda un buen rato en coger aire.

El episodio avanza y otra cosa me molesta del desarrollo de la trama: cada paso que dan los protagonistas en su tarea para proteger a su cliente es posible gracias a un fallo del sistema: forenses comentan sus informes, fiscales que retrasan sus detenciones por hacer favores a terceros, policías que dejan entrar a cualquiera a la escena del crimen con el riesgo de contaminación de pruebas que esto supone (tantas horas de series policiales no pueden pasar en balde)… todo se sostiene con dificultad y aunque estemos en una serie que seguramente acabe siendo una serie de personajes, como todas las de Shonda, es importante cuidar los detalles episódicos y estas prácticas no pueden ser siempre tan fáciles de llevar.

La trama va avanzando y logra que el espectador se relaje, al menos yo, que creo que en ocasiones veo los pilotos en tensión, intentando encontrar defectos o buscando los recovecos por los que meter cizaña. Me meto en la trama, empiezo a ver las debilidades de cada uno y cómo el personaje de la chica nueva se va desdibujando para ofrecernos algo más de los demás y mucho más de la protagonista, una Olivia Pope que, como cabía esperar, es tan fuerte por fuera como desgraciada por dentro, y hasta aquí puedo leer.

Después de una crítica feroz al ejército y a los republicanos, el final del episodio no puede ser más Shondépico y a mí personalmente me deja con ganas de más, pese a las malas vibraciones iniciales. Lo bueno y lo malo de esta mujer es que es muy predecible.

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Trío de caras conocidas que regresan a la tele

4 abril 2012

Parece que la crisis nos va a dejar un panorama muy cultivado en la parrilla de las cadenas, toda vez que hacer series de ficción es caro y no compensa económicamente. La solución: fichar a grandes nombres de la comunicación y ponerlos a hacer entrevistas, que sale barato por mucho que cobren las caras conocidas.

Uno de los primeros en volver será Xavier Sardá y, sorprendentemente, no lo hará a Telecinco, su hogar habitual en todos estos años, sino en la competencia, Antena 3. Allí estrenará, a la vuelta de Semana Santa aunque sin fecha definida, su programa Usted Perdone, un formato de entrevistas sin plató con el que Sardá demuestra una vez más ser un todoterreno sin intención de encasillarse.

Junto a él, la pantalla televisiva recupera también a Andreu Buenafuente, en este caso en el prime time, con un programa a su medida, con los colaboradores habituales y un nombre muy ligado a la televisión Buenas noches y Buenafuente. A diferencia de Sardá, que siempre intenta sorprender y cambiar de registro, con una clara aversión a la rutina, Buenafuente parece que va a seguir con el tipo de programa que lleva haciendo ¿20 años? y que tan buen resultado le ha dado en cualquiera de las cadenas por las que ha pasado, a veces en audiencia y prestigio, otras solo en prestigio como showman, pero siempre con un balance positivo. Sus fans están de enhorabuena.

Se dijo durante un tiempo que estos dos personajes estaban enfadados, molestos, picados, llamémosle como queramos, e incluso se escenificó un reencuentro con reconciliación. No sé si estas cosas son reales o fruto de la necesidad de estar siempre en el candelero, aunque sea por rifirafes sin base real. La cuestión es que ahora el destino teléfilo los ha unido en una misma parrilla, han dejado de ser rivales para ser compañeros y deberán remar en la misma dirección. No tengo duda de que sabrán hacerlo.

Y por último, otra que regresa a la pantalla de casa después de un tiempo retirada de los focos es Julia Otero, que presentará en TVE un programa de entrevistas llamado Entrevista a la carta. El nombre deriva del concepto novedoso del programa, en el que Julia conducirá a un invitado famoso por las preguntas que otros famosos han optado por hacerle y que él podrá ir eligiendo a su gusto, sin conocer, claro está, cuales son las inquietudes de cada uno de los colaboradores.

La premisa del programa suena ligera y entretenida, aunque he de confesar que la Otero no es santo de mi devoción, pues en mi opinión se quedó estancada en los 80 y poco ha evolucionado desde entonces. Como todo en televisión (aunque en este caso debería decir en comunicación, pues he seguido más a Julia Otero en  Onda Cero que en la pantalla), esto es cuestión de gustos y el mío es solo eso, un gusto personal más.

Como vemos, el regreso de Semana Santa va a parecer un nuevo principio de curso, con no pocos estrenos y novedades. Estupendo material para alimentar el blog y el entretenimiento familiar.

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Parálisis mortal en TVE

3 abril 2012

Me da muchísima pena lo que está pasando en TVE. Entiendo que el problema de los recortes de presupuesto es grave y que realmente hay muchos más sitios donde es fundamental mantener los recursos que en una televisión pública cuya existencia obligatoria yo siempre he puesto en cuestión, pero eso no significa que ver cómo se deshace en mil pedazos no resulte terrible.

En qué momento se decidió retirar la publicidad de la cadena con la que nos venía encima, es un misterio que no logro comprender y, si no fuera porque no creo en la maldad innata de los políticos, sino simplemente en su torpeza, juraría que esto no ha sido más que un habilidoso recurso para hacer quedar al PP como el partido que acabó con la televisión pública española.

Mientras unos nos lamentamos por no poder ver los programas que nos gustan, otros ven como sus presupuestos se van al garete, sus previsiones de ingresos se paralizan y no queda otro remedio que salir de nuevo a la calle a buscarse la vida, a sabiendas que una menor demanda solo puede derivar en unos menores ingresos por los programas que se producen, tanto por el hecho de producir menos, como por lo que las cadenas restantes están dispuestas a ofrecer, conscientes de la necesidad de trabajar de las productoras. Es la ley cruel de la oferta y la demanda.

Pero el problema es aún peor cuando se pasa de la oferta a la baja a la parálisis, cuando productoras como Bambú o Ganga no saben si podrán seguir con Gran Reserva y Cuéntame en otra cadena o deberán parar y cerrar la producción porque, simplemente, no hay noticias. Ahí está José Mota también, que estos días es noticia por estar buscándose las lentejas en Telecinco, mientras se valora si su Hora permanecerá en la cadena pública o desaparecerá para siempre.

La situación es insostenible y se impone tomar medidas inmediatas, para bien o para mal. Aunque las cadenas privadas no lo avalen, a mí se me ocurre una muy clara: que vuelva la publicidad YA, aunque solo sea en el prime-time que es, sin duda alguna, la franja que se está viendo más afectada por esta incapacidad de tomar una decisión. Mucho me temo que nadie va a dar el paso.

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Reducción o expropiación de canales TDT

2 abril 2012

Unos lo llaman expropiación, otros simplemente están cabreados pero no lo califican, el caso es que las cadenas de televisión privadas están horrorizadas ante el planteamiento del gobierno de eliminar alguno de los canales que tenían concedidos y no es para menos.

Cuando se concedieron las licencias de TDT, cada canal recibió cuatro frecuencias que han utilizado para distintas ofertas televisivas, algunas con mayor éxito, otras con menos, algunas con evidentes signos de no saber qué hacer con ellas e incluso quienes han optado por alquilarlas a terceros. De una forma u otra, la oferta ha crecido y, aunque no son pocos los espectadores que se quejan de un exceso de canales y una paupérrima oferta de contenidos, en mi opinión la cosa no está tan mal. Incluso aquellos que solo emiten contenidos repetidos de sus cadenas principales o de misma programación, son una opción aceptable, pues no hacen sino seguir un esquema muy habitual en la televisión de pago y que los espectadores agradecen cuando no pueden ver algunos programas en su horario habitual.¿Que podría estar mejor? Evidentemente. Pero creo que a determinadas horas, la oferta general es bastante digna.

Los criterios de “eliminación” o “expropiación” de los canales por parte del gobierno no han sido anunciados con claridad. No sabemos si se le quitaría uno de los cuatro a cada una de las empresas concesionarias o si se buscaría eliminar aquellos que no están explotados convenientemente, una opción que no debería escandalizar a nadie, toda vez que existen algunas ofertas que no aportan nada al entretenimiento (ya no digamos a la educación o la información). Obligar a prescindir de un canal a cualquier otra de las opciones que en este momento están emitiendo me parece una injerencia en los negocios de quienes han conseguido una licencia de explotación de forma absolutamente legal y que no debe permitirse. No me extraña que las cadenas se opongan frontalmente.

Acabe como acabe este asunto, mucho me temo que de lo que no nos vamos a librar es de un nuevo cambio de frecuencia de los canales que ya tenemos sintonizados, un cambio de frecuencia que se suma a todas las modificaciones, añadidos y desapariciones ya sufridas hasta el momento y que dan una idea de lo mal hecho que ha estado este proceso desde un principio. Una chapuza.

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Reflexión de huelga

29 marzo 2012

Muchas televisiones pierden el tren informativo los días de huelga, especialmente las televisiones públicas. Son las únicas que dan por cerrados todos sus programas en directo, salvo los informativos a las horas de siempre, algunas incluso interrumpen por completo su programación, emitiendo tan solo una cartela o bucle y, con ello, pierden por completo la relevancia como medio de información, tan necesaria en estos casos. En días de huelga, las radios permanecen fieles a su programación, los periódicos solo sacan su primera edición en papel pero siguen informando en la web y el resto de ciudadanos se convierten en reporteros inesperados, comentando la actualidad más cercana en redes sociales.

Incluso si sus trabajadores apoyaran la huelga al 100%, no se me ocurre mejor manera de mostrar ese apoyo, que informar desde su posición de máxima exposición, de todo aquello que está ocurriendo en un día como hoy. Sin embargo, la emisión de programación especial como si se tratara de un día festivo o el cierre total de la emisión, solo hace que la gente se traslade a otros medios para seguir informada o no se informe en absoluto y entonces alguien debería preguntarse ¿funciona la presión social si los medios están callados?.

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Los tróspidos la lían en twitter

28 marzo 2012

Desde el lunes hay un polémica en twitter que no logro entender: según parece, el “autor” del término tróspido está molesto por el hecho de que Cuatro utilizara la palabra para promocionar la final de su programa sin haberle pedido permiso o, como mínimo, habérselo comentado. Precisamente por ello, el día que se emitía este programa final, no se utilizó el término por su parte, ni por parte de quienes lo habían aupado y en su lugar se eligió otro, completamente diferente y que nada tenía que ver con aquel, ni siquiera con el programa: #literatura

La victoria de los seguidores de este movimiento fue lograr que el nuevo término se convirtiera en trending topic de la misma manera que lo habían hecho anteriormente todas las versiones tróspidas del original y con ello consideraron haber dado una buena bofetada a quienes no han sabido reconocer el origen de un palabro.

Y yo no puedo evitar quedarme con la boca abierta intentando comprender el cabreo de alguien que, siendo seguidor de un programa de televisión (tanto si lo es para alabarlo como si lo hace para ponerlo verde), ve como su gracieta traspasa la pantalla y se convierte en pieza clave de la promoción de su final, reconociendo el valor de esa masa de seguidores que lo han convertido en un éxito. Llamadme ingenua o conformista pero, si yo hubiera popularizado la palabra, verla en una promo del programa me habría parecido lo más y, desde luego, no se me hubiera pasado por la cabeza pedir atribución, mucho menos que me avisen de que la van a usar. ¿De verdad las palabras tienen dueño?

Acusan a Cuatro de no haberse informado de quién era el autor de la palabra, de ser muy torpes no buscando su origen algo que, por otra parte, yo, que soy fan del programa, del propio hashtag y que me paso la vida en internet, no he descubierto hasta que ha saltado la bronca. Es más, una vez que llego al post en el que Hematocrítico habla del término por primera vez, no solo resulta no ser un invento suyo sino algo oído por un amigo, sino que me sorprendo con frases como:

“A partir de ahí, cojan este vocablo y háganlo suyo” o “Así que ya sabéis…¡extended la palabra!.No me seáis tróspidos”. Evidentemente, cuando se escribió este post, nadie pensó que seis años después tendría la relevancia que ha tenido pero ¿acaso Cuatro no ha cumplido exactamente con lo que se animaba a hacer? Y no me vengáis con que eso solo vale para quién no tiene ánimo de lucro.

Que estemos discutiendo la autoría o el derecho de uso de la palabra es síntoma inequívoco de hasta que punto esto roza el absurdo, en mi más humilde y personal opinión, que no es más que la de alguien que ha disfrutado con el término como la que más.

Las redes sociales amplifican las cosas como si de la casa de Gran Hermano se tratara y, del mismo modo que cuando un famoso mete la pata, todos nos mofamos de él haciendo hashtags con sus errores sin pedirle permiso, debemos aceptar que cuando nosotros hacemos algo público, especialmente si está asociado a un programa de televisión, estamos también cediendo a los que nos leen la capacidad de hacer uso de aquello que contamos del mismo modo en que nosotros lo usamos.

¿Por qué hacer un tuit desde la cuenta oficial del programa o la cadena hubiera sido aceptable y hacerlo con una promo no lo es? Para ellos es su medio nativo, del mismo modo que para nosotros lo pueda ser twitter. Si aceptamos la relación de bidireccionalidad, no nos pongamos estupendos cuando nos responden con la misma naturalidad.

 

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¿Pueden las redes sociales destruir la experiencia Mad Men?

28 marzo 2012

Interesantísima reflexión sobre las series de ficción y su relación con las redes sociales, a la vista del resultado del estreno de la quinta temporada de Mad Men, que logró un record absoluto de audiencia y que fue un gran éxito en términos de conversación en la red.

Según se afirma en este artículo, las series de televisión, y en especial algunas como Mad Men, no están hechas para ser interrumpidas con comentarios, chistes, ni siquiera alabanzas, vengan estas de parte de los compañeros de salón o de quienes comparten nuestra misma afición en internet. Según esta teoría, el visionado de productos de ficción, a diferencia de los reality shows, los concursos o programas en directo con público en plató, están diseñados para ser vistos en silencio, con atención total, como si fueran una película y la constante conversación en redes sociales distrae de este propósito y genera un ruido que distorsiona la percepción.

Me llama la atención este argumento, especialmente después de haber visto ayer el estreno de la quinta temporada de las desventuras de Don Draper en una sala de cine abarrotada de gente y haber comprobado la gran diferencia que, efectivamente, existe, entre ver la serie en casa, sola, esbozando una sonrisa, o verla en compañía de decenas de personas absolutamente entregadas, que se carcajean con algunas líneas de guión como si estuvieran viendo un episodio de Modern Family en lugar de uno de Mad Men (aquí he de reconocer que no sé si la serie ha dado un giro cómico inesperado y absolutamente real a sus guiones o se trataba simplemente del efecto masa facilona).

Volviendo al tema de las redes sociales, estoy en total desacuerdo con el hecho de que la experiencia esté acabando con la razón de ser de las ficciones, principalmente por el hecho de ser una elección por parte del espectador, que en ningún modo se ve obligado a leer los comentarios de sus amigos o de simples desconocidos que, sin embargo, pueden ayudarle a percibir matices que, de otro modo, habría pasado por alto. Ya hemos comentado en varias ocasiones la importancia de este visionado en familia para programas de otras características y solo siento que, en cuestión de ficción, la tarea sea mucho más complicada por la dificultad de estar coordinados para ver los episodios al mismo tiempo y cuidar de no spoilear a tus seguidores.

A partir del estreno de Mad Men en EE.UU. se ha hecho un análisis de comentarios y sus características y momentos álgidos y este es el resultado:

Parece evidente es que la tendencia es una realidad imparable, no hay más que ver los datos y dónde están los picos de actividad, concretamente en el momento más relevante del episodio (una especie de minuto de oro de audiencia, pero en este caso absolutamente real). En mi opinión, considerar que esto es malo para la experiencia en conjunto es un acto de purismo, entendible y muy respetable, especialmente en mi caso, que me he prohibido hacer otra cosa que no sea atender a lo que veo cuando veo series (aunque no siempre soy capaz de cumplirlo), pero nada que ver con un daño real a su capacidad de entretener y ser un éxito global.

 

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