Eso es lo que ha presentado esta semana Sony, una pantalla de televisión flexible de 0,3 milímetros de grosor, algo así como una cuchilla de afeitar y unas 2,5 pulgadas.
Una pantalla tan pequeña y flexible que podría empezar a utilizarse para eso que hemos visto tantas veces en películas de ciencia ficción: periódicos con imágenes en movimiento o ropa con dispositivos audiovisuales integrados.
Pero, es cierto, lo mejor es verlo en movimiento: