Es una noticia que ha conmocionado a muchos, no tanto por el hecho de la muerte en sí misma, suficiente para darnos una punzada de realidad, como por las extrañas circunstancias que la han acompañado y la cercanía de un sigiloso despido que ya nos había dejado descolocados hace apenas un mes. De todo lo que hemos podido leer este fin de semana, quizá lo más completo, sincero y también lo más revelador sean estas palabras de Juanma Iturriaga en El País.