Breves de viernes: de Águila Roja a Kiefer Sutherland

27 enero 2012

Hoy toca otra vez mencionar brevemente algunas de las noticias relevantes de la semana:

Por una parte, vemos la creciente preocupación por las cuentas de TVE, con esos recortes que amenazan la subsistencia de algunas de las series más exitosas y caras de la pública. Productos como Cuéntame o Águila Roja podrían no poder pagarse y estar condenados a desaparecer de la parrilla, aunque parece evidente que no les iban a faltar novios en su búsqueda de un nuevo lugar para emitirse.

Buscando fórmulas para la nueva TVE y a la vista de la apuesta que La Sexta ha hecho por un éxito de crítica como Crematorio, quizá podríamos encontrarnos ante una buena opción para la televisión pública, en segunda ventana de explotación de otros productos que se estrenen en televisiones de pago y que, por su carácter “especial” sean, a priori, minoritarios ¿no es esa acaso la función principal de un servicio público?

Otra de las noticias del día es el enfado de Telecinco ante el anuncio de Antena 3 del estreno del programa El número uno, un nuevo show de talentos musicales que, según la cadena de Vasile, sería un plagio de Operación Triunfo, formato del que aún tienen los derechos. Desconozco cuales son las particularidades de este nuevo programa que prepara Antena 3, pero no parece muy posible que un formato de estas características sea susceptible de considerarse un plagio, toda vez que hay en el mercado en este momento suficientes programas similares como para ir tomando piezas de unos y otros y conformar una nueva oferta que sea parecida sin ser lo mismo. Nos topamos aquí con la dificultad de registrar unas ideas y las numerosas posibilidades que existen para, retocando apenas unas piezas, evitar la acusación o, al menos, evitar que esta llegue a buen puerto. Habrá que ver el estreno para juzgar, pero no le veo mucho sentido y me parece que la competencia acaba de hacerle una estupenda campaña de promoción a Paula Vázquez y su show.

Otra de peleas entre máximos rivales (esto dentro de poco va a parecer un Real Madrid-Barça o un PP-PSOE. Ya me veo teniendo que decidir si soy de unos o de otros), en este caso a cuenta de los derechos de la Fórmula 1, que La Sexta parece no poder pagar y que, por tanto, saldrán a subasta. Aquí ha salido rápidamente Telecinco a pedir máxima transparencia en el proceso, alimentando la sospecha de que Antena 3, por estar ahora fusionada con La Sexta, podría abusar de esta posición para quedarse con los derechos. De entrada, no comprendo como puede estar Antena 3 interesada en pagar por algo que La Sexta no puede sostener si se supone que ahora son un mismo conglomerado de empresas (aunque no compartan monedero), pero tampoco entiendo el interés de Telecinco en quedarse con unos derechos que ya perdió en su momento por una cuestión de dinero cuando la situación económica era mucho mejor, cuando la crisis publicitaria no estaba tan acusada y, sobre todo, cuando Fernando Alonso salía en cada carrera con opciones de ganar, no solo el Gran Premio correspondiente, también el mundial. Y es que no hay duda alguna de que la principal crisis de las carreras de F1 en nuestro país viene dada por la incapacidad de encontrar rivales a Vettel.

La Fórmula 1 es un deporte con muchísimos seguidores, desde hace mucho tiempo, seguidores que han llegado a pagar cantidades importantes de dinero por suscribirse a ofertas de pago con las carreras cuando este deporte era minoritario y luego llegó Alonso y las carreras en abierto. Aunque en un principio Schumacher era también un objetivo inalcanzable, el chavalín español que iba remontando puestos en el mundial y plantaba cara a los mejores daba noticias y audiencias y el deporte comenzaba a interesar al común de los mortales, a esos que solo vemos algunas cosas en televisión para disfrutar de la gesta, para ver a los nuestros luchar y prosperar, sin mayor interés ni conocimiento del deporte concreto. Fue entonces cuando aprendimos lo que eran los slicks, las estrategias de paradas en boxes y un “se-ha-engachao”, siempre de manos de un Antonio Lobato despreciado por los grandes conocedores de la F1 que nunca han comprendido que se trataba de hacer llegar los básicos al público masivo, de lograr que pusieran el despertador un domingo a las siete de la mañana para ver una carrera.

Pero tan rápido como subieron Alonso y sus audiencias han subido Vettel y los Red Bull y, de pronto, nos encontramos con unos espectadores perdidos, que no encuentran motivación para dejar la comida pendiente hasta las cuatro de la tarde, sabeedores como son desde el día anterior de quién será el vencedor de la carrera, casi hasta de quien será el segundo clasificado. En deportes esto no puede pasar, porque las audiencias se van y son muy difíciles de recuperar. Y con las audiencias se van los anunciantes y sin ellos las cuentas no salen. Más que pelear por los derechos del nuevo mundial, las cadenas necesitan un revulsivo, un rival, un villano como aquel Hamilton que no solo plantaba cara en las carreras, sino que se perfilaba como el enemigo perfecto para hacer del mundial un serial televisivo redondo. Más que invertir en los derechos, las cadenas necesitan invertir en un coche. Quedan menos de dos meses para que se reinicie la competición, nunca antes tanta gente habrá cruzado los dedos por un Ferrari que funcione.

Y por último, tengo que hacer mención al estreno de Touch, la nueva serie de Kiefer Sutherland, que me ha dejado bastante fría. Tenía muchas ganas de volver a verle, aunque haya dejado atrás su seguridad de hombre de verdad. Su presencia aporta solvencia y serenidad, si, aunque te lo imagines a punto de dar un mamporrazo en cualquier momento, a mí me da tranquilidad verle (¡me siento seguraaaaaa!). En esta historia interpreta a un viudo, padre de un niño que no habla pero que tiene un don especial para la numerología, recordando en cierto modo a los patrones de Numbers, pero yendo más allá, con un cierto aire sobrenatural que no terminan de explicar. Este piloto comienza sosegado y va hilando bien las tramas y las relaciones entre personas y acontecimientos que plantea, hasta un desenlace final que tiene cierto sentido, pero que no sorprende ni conmueve y parece dejar cerrado tanto como para no verle mucho más recorrido. Evidentemente, todo depende de hacia donde vayan los siguientes episodios y por dónde decidan mantener la tensión y la curiosidad del espectador, habrá que esperar pero, por lo pronto, frío, frío.

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Moscas que espantan a los espectadores

26 enero 2012

Me escribe una lectora preocupada, o más bien diría ofendida y cansada del abuso que algunas televisiones de pago están haciendo de promomoscas y grafismos intrusivos durante la emisión de series, práctica muy común desde hace ya un tiempo en todas las televisiones, pero que se vuelve especialmente sangrante en algunos casos, tanto por el tamaño y capacidad de intrusión de los elementos gráficos, como por el hecho de ser cadenas de pago a las que debemos presuponer un mayor respeto por el espectador y por las propias series que emiten.

El malestar a este respecto se está manifestando en foros de Mundoplus y en los propios medios sociales de algunas cadenas, como el caso de Fox, entre cuyos comentarios encontramos quejas y peticiones de rectificación que, lamentablemente, son ignoradas, tanto en las ventanas de comunicación en que se expresan, como en la propia pantalla, que sigue atacándonos con elementos promocionales de tamaño desproporcionado, con movimiento incluido y que entran y salen constantemente de la emisión (solo les falta tener audio).

El caso más molesto que he vivido en primera persona fue hace cosa de un par de semanas mientras veía un episodio de estreno de American Horror Story, una de las series estrella de la temporada, con una ambientación y un clima especialmente cerrado y tenebroso, capaz de crear en el espectador el necesario desasosiego para un buen disfrute de cada trama, razón de más para que reciba un tratamiento exquisito. Sin embargo, es imposible meterse en la historia cuando tienes a la izquierda de la pantalla una mosca del tamaño de la cabeza de Jessica Lange anunciando Revenge, con la imagen de la sosa Emily VanCamp entrando y saliendo constantemente como un fantasma más y recordándote lo que, posteriormente, en cada promo de cada corte publicitario, te recuerdan sin cesar: el puto estreno de la serie (conste que me encanta y la estoy disfrutando, pero logran que llegue a aborrecerla durante más de 40 minutos). A mi modo de ver, estas prácticas son insultantes para el espectador y me atrevería a decir que hasta para los creadores de la obra (esos que tanto se defendían hace unas semanas cuando saltó la noticia del ‘product-placement’ introducido en post-producción).

¿Qué solución hay a estos problemas? Lamentablemente me temo que no demasiada. Como en tantas otras cosas, no tenemos la costumbre en España de atender a los clientes como lo que son, importantes e imprescindibles financiadores de las empresas, a los que debemos adorar y cuidar por encima de todo; tampoco tenemos los clientes, espectadores de televisión en este caso, la buena costumbre de protestar en masa a las empresas, de hacerles ver nuestro descontento y mucho menos de darnos de baja de sus servicios para mostrar nuestra disconformidad y es así como los abusos se van sucediendo y algunas cosas se van pudriendo. Es más, cuando un grupo de espectadores decide unirse para mostrar su indignación, no son pocos los que rápidamente asumen que debe ser una estrategia de la competencia para minar al que sobresale, como ha ocurrido recientemente con el asunto de La Noria, quitando las ganas a cualquiera de seguir intentándolo.

La cuestión es aún peor cuando no existen alternativas y en el caso de la televisión es así: podemos elegir distintos proveedores de televisión de pago, pero los canales son los mismos y sus promociones intrusivas idénticas lo veamos donde lo veamos. Y luego se quejarán de que nos busquemos alternativas fuera de los circuitos habituales.

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Smash: por estas cosas la televisión es un placer

25 enero 2012

Es sin duda la serie con más hype de la temporada, la que más expectación está creando y la que mejores críticas está recibiendo de todos aquellos que ya la han visto, que somos legión gracias a las facilidades que se están dando para que sea un éxito global, a saber: disponibilidad gratuita en iTunes USA, colgada completa en la web de NBC y YouTube sin restricciones geográficas (hasta ayer, que dejo de estarlo para los espectadores de fuera de EE.UU.) y, por supuesto, en todas las redes P2P que aprovecho para reivindicar en un tiempo en el que parece que Megaupload era la única opción posible para quienes no tenemos paciencia. Oficialmente, se estrena el 6 de febrero en la NBC pero, a día de hoy, ya es con seguridad uno de los mejores estrenos del año.

Y es que el piloto lo tiene todo: exteriores neoyorkinos de los que te hacen poner la maleta en la puerta, interpretaciones que te pondrán la piel de gallina, un ritmo trepidante tanto en edición como en desarrollo de las tramas y presentación de personajes, una calidad interpretativa de primera con la adorable Debra Messing y la solvencia de Angelica Houston, el halo de Marylin Monroe que hará que desde el primer episodio ya nunca más veas los cuadros de Warhol de la misma manera y unas historias personales tan sencillas como potentes que equilibran la parte musical haciendo la serie apta para todos los públicos.

Una delicia, un piloto redondo, un verdadero regalo para seriéfilos: Smash

Aquí os dejo un par de críticas menos desatadas que la mía, para compensar: Smash huele a éxito, Ha nacido una estrella y una corta pero intensa.

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Breve entrevista a Matthew Littleford, General Manager BBC Global iPlayer

24 enero 2012

Con motivo de la llegada a España de la aplicación BBC iPlayer, he tenido la oportunidad de enviar unas preguntas a Matthew Littleford, General Manager del Global iPlayer. Aquí os dejo sus respuestas con toda la información necesaria para conocer y utilizar la aplicación, así como su visión del presente y el futuro de este tipo de herramientas, no sin antes dar las gracias a Matthew Littleford su disponibilidad y a Hugo Sieiro, de la agencia Things With Wings por facilitarme el acceso.

¿Cree que aplicaciones como BBC’s Global iPlayer son imprescindibles para la supervivencia de la industria televisiva?

Nuestro servicio online comercial permite a los espectadores acceder a una selección de los mejores programas de la televisión británica en un buen número de dispositivos multi-plataforma. Generalmente los servicios bajo demanda atienden la demanda de contenidos en movilidad de los consumidores, al mismo tiempo que profundizan en la fidelización de estos con programas y cadenas. El servicio Global BBC iPlayer va un paso más allá en esta fidelización, basando su programación en la categorización por géneros, permitiendo a la audiencia internacional estar al día con shows actuales al mismo tiempo que descubren programas relacionados que posiblemente no sabían que existían.

Es cierto que la industria televisiva está sufriendo una profunda transformación digital. La economía de la música y la información se ha visto repentinamente alterada en la era digital, mientras que en televisión el impacto ha sido más gradual, de hecho el consumo de televisión lineal sigue aumentando. En cualquier caso, las audiencias han acogido los medios digitales en otros aspectos de su vida y esperan poder consumir televisión cuando y donde quieran. Esto es especialmente cierto entre los más jóvenes. Estamos contentos con el hecho de que BBC iPlayer cubra esta necesidad y abra nuestras audiencias a un inmenso catálogo de programas de televisión.

¿Puede por favor explicar cual es el modelo de negocio del iPlayer y si es el mismo en todos los paises?

Global BBC iPlayer ofrece acceso ilimitado a más de 2,000 horas de la mejor programación británica clásica y actual. Es un servicio bajo demando disponible para dispositivos iOS (iPad, iPhone, iPod Touch) por una suscripción mensual de 6,99 euros/mes (ó 69,99 euros/año).

La aplicación es de descarga gratuita y hay una selección de programas disponible inicialmente para los usuarios sin necesidad de suscripción, de manera que puedan probar el servicio. El modelo de negocio es el mismo en todos los paises donde está disponible la aplicación, aunque la programación puede variar de unos a otros en función de los derechos y ventanas de explotación.

En Reino Unido, la propuesta de iPlayer es distinta. Aunque las dos plataformas comparten el mismo nombre e imagen de marca, el servicio que se ofrece es algo distinto. En Reino Unido, se trata de un portal para la radio y televisión de la BBC que tiene disponibles los programas de BBC UK emitidos en los últimos siete días.

¿Cree la BBC realmente en la globalización de la oferta televisiva o ha sido casi una obligación derivada de la forma en que la industria está cambiando?

La globalización es una realidad, también para la televisión. Los programas viajan por el mundo y crean colectivos de fans en docenas de países al mismo tiempo. Las cadenas tienen una gran oportunidad en este nuevo ecosistema y esto es especialmente cierto para la BBC, con sus programas de calidad reconocidos por espectadores en todo el mundo.

Por ejemplo, la BBC vende programas completos a cadenas en más de 200 mercados y el portfolio de canales de la propia compañía alcanza a más de 300 millones de hogares en todo el mundo. Global BBC iPlayer es una manera más de hacer llegar este fantastico contenido a una audiencia global. Cuando hay un espectador al que le gusta ver uno detrás de otro los episodios de su serie favorita, como Dr.Who, la aplicación le da la libertad de hacerlo mientras descubre nuevos programas relacionados en el proceso.

¿Cual cree que será la próxima revolución?

Creo que la televisión interactiva será la próxima revolución en la industria en general. Espero ver una mayor interacción social a través de la integración de Facebook y Twitter para la creación de comunidades de espectadores. La segunda pantalla se integrará con contenido complementario, por ejemplo, información sobre los personajes, perfiles de los actores, curiosidades de la serie, detalles de programas similares, etc Adicionalmente, creo que el comercio electrónico se integrará con la experiencia de visionado de modo que, por ejemplo, si un espectador quiere comprar la ropa que lleva su personaje favorito o descargar la banda sonora del programa, el proceso para hacerlo sea fluido.

ACTUALIZACIÓN: A la vista de algunos comentarios que me habéis hecho, tanto en público como en privado, he transmitido a Matthew dos de las preguntas que más os inquietaban, de una parte la posibilidad de contar con subtítulos en un futuro cercano y de otra las cifras de abonados, tiempo de uso de la aplicación o numero de programas descargados.

Respecto a la primera pregunta me dicen que les encantaría poder incorporar subtítulos y que, tan pronto puedan hacerlo, lo anunciarán en sus medios sociales: twitter, FB y su newsletter.

Las cifras de abonados y uso no pueden darlas todavía, pero afirman haber superado todas las expectativas.

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¡Qué listos! Ahora toca Gran Hermano solidario

20 enero 2012

Algunos de los programas de Telecinco están desde hace tiempo en el punto de mira de todos, desde que las marcas descubrieron que sus clientes también saben organizarse cuando se cabrean. Aunque las circunstancias del resto de programas no son en absoluto las mismas que llevaron a La Noria a sufrir el abandono masivo de sus anunciantes, debemos suponer que en la cadena todos se andan con pies de plomo desde entonces, conscientes como son, pese a las declaraciones de poderío y pasotismo que hacen en cada nueva oportunidad, de que sus métodos son a veces peligrosos.

En estas estaban cuando la nueva edición de Gran Hermano abría sus puertas, una nueva edición de uno de los realities más exitosos del mundo que en España goza de una excelente salud y que en no pocas ocasiones ha sido acusado de promover el machismo, la xenofobia, la violencia y vaya usted a saber cuantas cosas más. Su incombustible presentadora, Mercedes Milá, ha sido siempre su mejor embajadora y la defensora número uno del entretenimiento convertido en experimento sociológico, como a ella le gusta llamarlo, pese a que hace ya unas cuantas temporadas que dejo de serlo. Sin embargo, ante las circunstancias generales a las que se enfrenta, la defensa a ultranza de la Milá puede no ser suficiente, máxime cuando el debate resumen de los domingos seguirá estando dirigido por un Jordi González que tardará en quitarse la etiqueta de bocachancla que merecidamente se ha ganado en todo el asunto de La Noria.

A nadie escapa que estas polémicas no hacen otra cosa que alimentar el morbo del programa, cuyos espectadores por otra parte, son fans de los buenos y seguro que no tendrán pensado abandonarlo por lo que haya podido pasar en otros momentos y en otros programas, pero no es menos cierto que los problemas de imagen creados van más allá de los propios espectadores del programa y el canal, afectando a las marcas y su relación con los clientes, sean estos espectadores de Telecinco o no… y ahí está la cuestión más importante en todo este asunto, cuestión que convierte la audiencia de determinados programas en un dato que no sirve para avalar ninguna actitud ni comportamiento. Ellos lo negarán en público y para muchos es su obligación hacerlo, pero todos lo saben (lo compartan o no) y algunas actitudes les delatan.

La principal en este caso: la genialérrima idea de subastar una plaza en la casa de Gran Hermano cada semana (algo que ya se había hecho de forma similar en otras ediciones internacionales), subasta cuyas ganancias irán a parar íntegramente a la Cruz Roja, convirtiendo un programa polémico como este en una potente arma de solidaridad. En la Cruz Roja ya se frotan las manos. En los comedores y centros asistenciales que regentan esta mañana se respira otro ambiente. Gran Hermano es una bendición, Telecinco la mejor y la campaña de imagen una ideaza.

Señores de Telecinco, tienen todos mis respetos y mis alabanzas a su capacidad de retorcer las cosas, tanto si es para crear polémicas absurdas y alimentar sus programas como si lo es para lavarse la cara de esta manera.

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¿Cómo medimos sus sueldos?

19 enero 2012

Difícil la tesitura a la que deben enfrentarse los nuevos gestores de Televisión Española tras el obligado recorte al que se ha visto sometido el Ente que, como tantas otras empresas y familias, debe apretarse el cinturón y aprender a gestionar sus necesidades con mucho menos.

Ante la falta de dinero, dos son las primeras consecuencias inmediatas: recorte de personal, que en este caso parece que estará limitado a directivos y, según propone el Consejo, revisión de los contratos de los presentadores, que ganan mucho dinero y que aparentemente nunca se ven tocados por los recortes. Es la primera vez que vemos como se pone el foco en estos dos grupos de profesionales, quizá porque sea imposible ya recortar más los sueldos y equipos en los escalones más bajos del organigrama de la televisión pública, pero está bien que al menos se toquen los hasta ahora intocables.

Pese a todo, creo que a veces somos injustos con algunos de los profesionales de la televisión que más cobran, considerando que, solo por el hecho de ganar mucho dinero, son unos privilegiados a los que regalan esas cantidades astronómicas por poner su cara bonita frente a  la cámara. Como ocurre también en no pocas ocasiones con los futbolistas de élite, cuando conocemos las cifras que se embolsan cada mes por hacer su trabajo, muchos nos llevamos las manos a la cabeza, sin saber cómo son las cuentas reales de esas empresas que les pagan y cuanto de ese sueldo que ganan se ve antes compensado en éxito, imagen de marca y, consecuentemente, ingresos.

Si bien es cierto que muchas de las cifras que a veces se dan sobre los sueldos de los presentadores de televisión son falsas y están infladas, no es menos cierto que las caras más conocida de la tele ganan una barbaridad, pero es una barbaridad que cada una de sus empresas juzga justa por el trabajo que hacen, la audiencia que atraen y el dinero en que esta audiencia se traduce pero ¿cómo medir esto en una empresa pública que ya no ingresa en función de la publicidad y por tanto de la audiencia? ¿daría lo mismo tener a Anne Igartiburu dando las campanadas a 30,000 euros que tener a una reportera cualquiera por 3,000? ¿habría bajado la audiencia? ¿habría supuesto esto algún tipo de perjuicio para la cadena?

Es muy difícil evaluar cuánto vale un presentador si su trabajo no se traduce directamente en ingresos. El peso de la imagen de marca y el éxito de un programa, la aceptación de una cara y una forma de ser en una televisión pública es medible pero ¿cómo la traducimos?

No debemos olvidar tampoco que los profesionales de los medios de comunicación, pero muy especialmente los que salen dando la cara en televisión, han de cobrar por su trabajo, pero también por la pérdida de intimidad que ese trabajo conlleva, con la carga que supone que cualquiera pueda juzgarles, y en no pocas ocasiones muy dura e injustamente (eso que decimos “va en el sueldo”, efectivamente ha de ir), y la corta carrera que normalmente acostumbran a tener, independientemente de lo bien qué hagan su trabajo, aunque solo sea por la inevitable necesidad de las empresas de entretenimiento, de ofrecer a sus clientes novedades, cambios y reinvenciones imprescindibles para mantener su atención y renovarse.

¿Reducir los sueldos de los presentadores de la televisión pública? Si, como a cualquier otro trabajador de la administración. ¿Escandalizarnos porque cobran más que un funcionario medio? No, pues sus condiciones laborales no son como las de cualquier otro funcionario medio y así debe ser reconocido. Pese a todo, mi principal duda se mantiene ¿cómo lo medimos?

 

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El show de Ricky Gervais

16 enero 2012

Porque si, porque esta vez era a Ricky Gervais a quién queríamos ver, a quién queríamos escuchar, con su lengua viperina que nos sorprendió a todos el año pasado y que seguramente este año parecerá más contenido, no porque lo sea, que puede que también, sino simplemente porque esperamos tanto y tan cruel, que difícilmente nos parecerá suficiente.

Cine y televisión se unen en esta esperada ceremonia, aunque me limitaré, como siempre, a comentar únicamente los premiados en tele, que es lo mío. Para la lista completa de premiados, podéis consultar la página oficial.

Empezamos con la mejor actriz de comedia: Laura Dern por Enlightened, pues vaya, porque es una de las que no veo así que no puedo juzgar, pero por lo que conozco de su personaje, parece un papel hecho para ganar, ya sabemos cuánto gustan los personajes exagerados, histéricos, histriónicos y el de Laura en esta serie es uno de esos.

Después de una accidentada presentación del premio, con las dificultades que supone un teleprompter que no funciona, Rob Lowe y  Julianne Moore entregan a Downton Abbey el premio a mejor Miniserie y yo no puedo estar más contenta. Es cierto que en esta temporada las cosas se han vuelto un poco culebronescas de más, pero me sigue pareciendo deliciosa.

Kate Winslet se ha llevado el premio a mejor actriz de mini-serie por su interpretación en Mildred Pierce, un gran papel en una serie que ha sido muy alabada pero que a mi no terminé de aportarme gran cosa, la verdad.

Una de las categorías más difíciles este año, el mejor actor de serie dramática, que va a parar a Kelsey Grammer por su papel en Boss. Me da pena por Damian Lewis, que tardará en encontrar otra oportunidad como esta, pero es muy merecido.

Para compensar, el premio a la mejor serie de televisión en la categoría de drama es para Homeland, que contaba con unas competidoras muy complicadas, que le dan aún más valor.

Después de unos cuantos premios de cine, toca volver a la tele con el premio a mejor actor de miniserie, que es para un enorme Idris Elba en Luther.

Sarah Michelle Gellar vuelve a la escena, no con una nominación por Ringer ¡faltaría más!, sino para presentar el premio a mejor secundario de drama, que va a parar Peter Dinklage por su interpretación en Juego de Tronos.

Adorables Felicity Huffman y William H.Macy presentando a ritmo de cancioncilla el premio a mejor actriz secundaria de drama, una Jessica Lange que demuestra como los grandes actores ya no están reñidos con la televisión y American Horror Story es un gran ejemplo.

Premio a la mejor actriz dramática para Claire Danes por Homeland, muy merecido pero afianzando la teoría de que, a papel exagerado, premio asegurado.

Mejor actor de comedia es la siguiente parada y el afortunado es un Matt Le Blanc que verdaderamente parece que no se lo esperaba. Me gustó mucho el principio de Episodes, pero me fue aburriendo tanto a medida que avanzaba que me sorprendió tanto la nominación como este premio. Sin embargo, cualquier premio que reciban los protagonistas de Friends son bien recibidos en esta casa así que Go Matt!

Vamos con Mejor comedia y la ganadora es: Modern Family, pues si, lo es, sin ninguna duda. Hay otras muy divertidas, pero el nivel al que está es muy superior al de cualquier otra y no es fácil después de tres temporadas conservar esa frescura y esos momentos de carcajada y aplauso. Una pena que el discurso de agradecimiento no haya estado a la altura de la gran comedia que es.

Y esto es todo en relación a los premios televisivos, sin muchas sorpresas, sin sobresaltos, un año más ya los hemos colocado.

 

 

 

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Alcatraz no defrauda

16 enero 2012

De la misma manera que hace unos días os contaba lo bueno de llevar las expectativas muy bajas a un estreno, es evidente que llevarlas muy altas puede ser un desastre y hacer que una serie te parezca corriente o incluso una porquería. Y ese es el gravísimo peligro que arrastra Alcatraz que, tras unas estupendas e inquietantes promos, la presencia de Jorge García y el sello de Abrams, ha logrado estar en las primeras posiciones de las series de máxima expectación de la temporada.

Y el veredicto es: que da la talla. Evidentemente, aún es muy pronto para decir qué deparará el futuro a Alcatraz, sobre todo después de desastres recientes como FlashForward, pero el piloto promete. En esta ocasión, los fundidos a negro que señalan los puntos en los que va la publicidad en su emisión americana eran mucho más largos de lo habitual y el stress que suponía no saber si es que se había terminado ya o no, solo es comparable a cuando suena el despertador por la mañana y tú solo puedes decir “un poquito más” mientras aporreas el botón del aparato que te concede cinco minutitos más de felicidad.

Invitados por TNT, que estrena la serie mañana martes, solo hemos podido ver el primer episodio, aunque en el estreno se emitirán dos seguidos. La apuesta de la cadena es emitir la versión subtitulada al día siguiente del estreno en EE.UU. y la siguiente semana, seguir con el estreno subtitulado y emitir a continuación la versión doblada del episodio de estreno de la semana anterior, lo cual puede ser muy interesante para recapitular algunos de esos detalles en los que muchas veces solo nos fijamos la segunda vez que vemos una serie y porque ya sabemos lo que ocurre después.

No quiero contar mucho por no destripar el episodio, solo deciros que antes de lanzar la primera cabecera, que luego se repite a modo de cortinilla en alguna ocasión más, la serie ya había presentado a sus principales protagonistas, había explicado el origen del misterio y los puntos claves de una aparente venganza que desataba todo el desarrollo del episodio ¡en apenas 10 minutos! Luego da algunos giros de tuerca y se vuelve tramposa, pero eso ya lo iréis viendo.

Jorge García está genial, mantiene un punto de bonachón común a su personaje en Perdidos, pero definitivamente ha dejado atrás la ingenuidad (posiblemente a cambio de unos cuantos kilos ¡por favor que le pongan a dieta si no quieren tener que sustituirle por un infarto antes de terminar la temporada!), Sam Neil nos puede dar grandes momentos y Sara Jones, la protagonista femenina, es una joven y atrevida policía más, de las muchas que han pasado por las series americanas, pero te la crees y llena su papel.

Mientras espero que llegue el siguiente episodio, puedo entretenerme dándole vueltas a lo poco que aún sabemos de lo ocurrido en San Francisco y plantearme la principal de las intrigas ¿tendrá todo lo ocurrido una explicación real, que pueda en verdad ser explicada, o será necesario recurrir a la fantasía y lo sobrenatural para entenderlo? JJ siempre igual

 

 

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La Fuga: a este ritmo, no se escapa nadie

13 enero 2012

Lo mejor de llevar las expectativas muy bajas es que difícilmente te puedes sorprender de forma negativa y, en no pocas ocasiones, te encuentras con que las cosas no son tan malas como podría parecer. Esa ha sido la principal virtud de La Fuga, que venía precedida de una historia que no auguraba nada bueno, con cambios de orientación y ambicioso planteamiento que hacían presagiar un quiero y no puedo de rápida cancelación.

Sin embargo, la serie resulta ser muy digna, confirmando una vez más que, al menos en estos últimos años, los dramas se nos dan mejor que las comedias y que no debemos descartar que, con los tiempos, los medios y los presupuestos de otros países, quizá la cosa podría ser aún mejor.

La Fuga es muy parecida a Toledo en alguno de los aspectos que reseñaba precisamente ayer: plantel de actores conocidos y muy correctos, aunque en esta no haya pesos pesados de la escena, ambientación general claustrofóbica y deshumanizada muy lograda, siempre y cuando olvides que se trata de un intento de carcel futurista y lo dejes más en concepto moderno de carcel, definición de personajes tópicos pero tan presentes en cualquiera de las producciones de ficción, sea cual sea su nacionalidad, que nadie debería abandonarla por ello y factura muy correcta. En general, un buen rato de entretenimiento con aspecto diferente.

El problema: la duración y el ritmo, absolutamente soporífero, inadecuado para un estreno, por mucho que el resto de elementos estuvieran bien (algo deberíamos haber sospechado cuando anunciaron a bombo y platillo que el tema de la cabecera era obra de Nena Daconte). La culpa: posiblemente la dichosa necesidad de producir episodios de 70 minutos (aunque hay producciones que son capaces de llevar esto con mucha más alegría y soltura). O puede que no, que sencillamente el ritmo que se ha querido dar a la serie sea ese (que no todo tiene que ser acción) y esa pausa sea un elemento narrativo más, elegido así para representar el tedioso paso del tiempo de una carcel ubicada en una plataforma en medio del océano. Si esta era la intención, ‘chapeau’.

El estreno logró liderar la noche, con un 16,9% de share que la convierte en el mejor estreno de ficción de la temporada (lo que da una idea de lo bajito que estaba el listón) y entre los comentarios que pude ir leyendo en twitter durante la emisión, llamaban la atención las continuas referencias a Celda 211, Prison Break o incluso a una inédita Alcatraz, que precisamente he podido ver en preestreno de TNT a las pocas horas y ciertamente tiene algunos lugares comunes, muchas referencias aunque a mi a lo que me recordaba realmente era a El Barco. Eso si, que dejen de llamarle serie futurista porque, por el momento, las únicas referencias a algo de estas características son los modelitos del Decathlon de los guardias y sus protectores estilo Donatello.

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Toledo: todo lo que cabría esperar en un drama español

12 enero 2012

La empiezo a ver sabiendo que no me engancharé. Por muy bien hecha que esté, la ficción histórica no es de mis favoritas y si no he sido capaz de seguir Los Tudor o Los Borgia, mucho me temo que Toledo no va a entrar en mi lista de “obligatorias”, pero nunca se sabe, ahí está Hispania, como una campeona, pese a que reconozco verla ya más por rutina que otra cosa.

La veo con retraso, porque ayer había fútbol y eso si que no se puede dejar, y me llama la atención lo poco que he podido leer de ella en estas horas. Ni ayer en twitter mientras veía el partido, ni en mis blogs de lectura habitual. Sin embargo, el estreno fue líder de la noche, superando a un Tú sí que vales que está en plena forma, pese al exceso al que nos han sometido desde que empezaron las vacaciones de navidad.

Dónde si he visto algunos comentarios es en Miso, entre ellos el clásico “así no hablaban en aquella época” que seguro es cierto pero ¿alguien en su sano juicio cree que una serie de televisión producida para una televisión en abierto en horario de máxima audiencia puede ser fiel al castellano antiguo? A mí me parece evidente que no y cualquier propuesta en este sentido me parecería una locura. Algunas expresiones clásicas si, para que no se nos olvide en qué época tiene lugar la trama y para que mantenga cierta coherencia con el conjunto, pero con moderación, que estamos en 2012.

Disculpad mi ignorancia, pero desconozco si la ambientación histórica es fiel a la realidad que cuentan los libros pero, sinceramente, me da lo mismo siempre y cuando esta bien hilado y no se pretenda hacer una recreación documental.

Cuando titulo “todo lo que cabría esperar en un drama español” es porque realmente la serie responde a todo lo que ya podemos llamar tópicos de la crítica: series correctas, de gran presupuesto, bien invertido en escenografía, con buenas interpretaciones, algunas algo sobreactuadas y actores que no vocalizan combinados con figuras de peso y otras caras conocidas muy solventes y que definitivamente enriquecen todo el producto.

Puede funcionar.

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