Samantha lo contó, pero no lo vivió
26 enero 2010
La expectación que había levantado la última entrega de 21 Días queda patente en sus buenísimos resultados de audiencia, un 18,4% de share en un día tan complicado como el lunes y emitiéndose en un día que no es el suyo habitual.
De los casi dos millones y medio de personas que siguieron las vivencias de Samantha Villar en el mundo del porno, parece que los nuevos espectadores están más molestos que aquellos que aplicaron el sentido común y tenían claro que la periodista no iba a protagonizar ninguna escena sexual. Echarle la culpa de la decepción a Cuatro, alegando que en la promo del programa se insinuaba que su protagonista interpretaría una de estas escenas, es no conocer el mundo de los medios de comunicación y el marketing y no pararse a pensar en los múltiples significados que una frase como “voy a hacer mi primera escena porno” puede tener. En cualquier caso, la cadena encontró lo que buscaba: expectación y audiencia record, y ahora además puede anotarse la medalla de escuchar al público, cumplir sus deseos y que encima le funcione.
El programa estuvo bien: se mostraron diferentes aspectos de la industria del porno en España, vimos como afrontan su trabajo distintos protagonistas, cuales son algunos de los métodos utilizados para seleccionar a los actores y cuales son las medidas sanitarias o de higiene que se utilizan. Aprendimos cuanto se puede cobrar por un trabajo así, cuanto tiempo libre te deja y qué prácticas sexuales se muestran en estas películas. Todo ello explicado por sus protagonistas y sin necesidad de mostrarlo. No podría decirse que el programa fuera elegante, pero tampoco resultó sórdido ni desagradable, gracias a la reacción curiosa y natural de una Samantha Villar que a los pocos días ya empezaba a estar un poco saturada de tanto sexo y que cambiaba su curiosidad inicial por incomodidad y vergüenza.
Como digo, un programa entretenido y con curiosidades para el espectador medio que, sin embargo, no se ajusta al formato de 21 Días y aquí si podríamos criticar que se quiere hacer algo espectacular sin realmente poder hacerlo. Era evidente que la presentadora no iba a meterse a actriz porno durante 21 días para hacer el reportaje pero, si desde el principio nos cuentan que “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, entendiendo por vivirlo dormir en la calle, no comer o fumar porros todo el día, lo que este programa exigía para ajustarse a lo vivido en los demás era pasar a formar parte del mundo del porno y no limitarse a observarlo desde fuera y contarlo. Cualquier entrega de Callejeros o Mi cámara y yo hubiera dado el mismo resultado y habría tenido más sentido pero, quitando esto que no deja de ser un detalle de forma, el programa estuvo bien.
Tags: 21 días, cuatro, Samantha Villar





6 comentarios en “Samantha lo contó, pero no lo vivió”
1. Por Javi Moya | 26 enero 2010 - 4:38 pm
a mi me pareció que estuvo bastante bien realizado. Divertido.
Con el éxito obtenido pronto A3 y otros canales harán reportajes similares.
2. Por Álvaro Alcázar | 26 enero 2010 - 4:38 pm
Aunque gran parte de la morbosa sociedad televisiva quería ver a Samantha echando un kiki, está claro que ningún reportaje debería sobrepasar la línea y éste no podía ser menos. Otra vez vez será!!
Un saludo!
3. Por Crul | 26 enero 2010 - 6:23 pm
Aquí he encontrado una opinión desde dentro.
Saludos
4. Por AgenTV | 26 enero 2010 - 9:49 pm
Suscribo tu último párrafo. El reportaje como tal estuvo bien, pero se salió de lo que es el concepto de ’21 días’. Lo que me decepcionó no fue el hecho de que no hiciese la escena porno como actriz, sino que todo el reportaje fue contado y no vivido, no hubo inmersión. Como si en ’21 días a ciegas’ simplemente hubiese convivido con unos ciegos en su casa.
5. Por Fran | 27 enero 2010 - 10:22 am
Supong que cuando escribes “cuales son las medidas sanitarias o de higiene que se utilizan” no te referiras al momento en el que Samantha coge con esas deditos que Dios le ha dado, un preservativo USADO por un actor para tirarlo a la basura. ¿pero en que pensaba?
6. Por f.geloy | 27 enero 2010 - 7:32 pm
Entré en el blog porque aparece en una lista. Vi la primera entrada (algo de las mujeres) y pasé a otro, cansado ya de niñatas opinando bobadas feministas sin sentido, sin concepto de justicia, sin responsabilidad en las ideas, sentido común, hipocresía, frivolidad, etc. Todos sabemos de qué hablo. Leí esta entrada porque vi este programa. Nunca lo había visto y tenía curiosidad de ver qué decían del porno (siempre manipulan debido a que la mayoría de gente en España, por desgracia, tiene el mismo nivel de inteligencia y decencia humana que la de este blog).
Luego leí los comentarios. Más de lo mismo.
Afortunadamente son las únicas, en el blog de Cuatro más del 90% (y no pocos) ponen a parir lo que hizo el programa, y en otros muchos foros. Supongo que aquí serán amigas o será habitual el tono feminista, de estupidez, injusticia y falta de ética.
La falacia subnormaloide de inversión y desviación de culpa: “sois unos salidos, visteis el programa porque queríais ver cacho y era obvio que no iba a hacer nada” es producto de querencia de manipulación o de estupidez acérrima y contumaz. Si el formato o lema del programa es “no es lo mismo verlo que vivirlo” todas las “obviedades” sobran. No sirve decir “voy a rodar porno”, luego rodarlo como directora, y finalmente argumentar “que se ha rodado”. Vosotras, feminatas imbéciles, no tenéis sentido de la justicia ni de la ética ni la tendréis en vuestras puñeteras vidas, pero os facilito su comprensión para multiplicar vuestra culpa:
Si un banco dice “la persona que invierta 10 euros se le devolverá 12” y luego el banco en vez de dar 12 euros da 12 reales, argumentando “que no se especificó la moneda del cambio y podemos dar lo que queramos”, es considerado judicialmente una estafa. Porque la ética judicial y moral concreta que prima lo estimado comunmente. Si no fuera así, las estafas serían interminables. Afortunadamente, la justicia no está en manos de gentuza como vosotras.
La frígida, pijita, asqueante y lerda con la que seguro os identificáis estafó a dos millones de personas, y vosotras aquí hablando de “salidos”. Penoso.
En un país más serio la denunciarían y le caería una multa o inhabilitación. Aquí abunda tanto la estupidez que le dan manga ancha.