No tenía yo muchas ganas de volver a hablar del asunto Operación Triunfo pero, después de la truño-gala con que nos deleitaron anoche, no puedo evitar hacerlo para mostrar mi pena por la triste despedida el programa, que podría haberse ido por la puerta grande, con humildad y dejando el buen recuerdo del programa de entretenimiento que siempre fue y que, sin embargo, ha salido de nuestras vidas con una gala triste, con el recurso a la pataleta y unas ínfulas de superioridad que han logrado...