El partido en el salón
27 Marzo 2008 | servido por chicadelatele
Los televisores de más de 50 pulgadas ya crean una sensación increible en el salón solo con el tamaño que tienen y en el que hacen aparecer a los personajes, consiguiendo que en un partido de fútbol llegues a pensar que estás muy cerca de la acción, aunque solo sea porque los jugadores tienen casi el mismo tamaño que tú cuando están en primer plano. Si a esto le sumamos una señal de alta definición, la cosa mejora sustancialmente y ya empiezas a ver hasta las arruguillas de los actores que el maquillaje debería ocultar.
Cualquiera que disfrute de este conjunto de tele grande y alta definición podría pensar que está en la gloria pero, siempre hay algún proyecto nuevo por ahí que nos hace darnos cuenta de que hay algo mejor, en este caso el 3D en alta definción. Esto que podría parecer una cosa del futuro y que hasta el momento no ha tenido un gran desarrollo en el cine es ya un hecho posible en televisión desde el pasado martes, fecha en quela NBA emitió un partido de los Dallas Mavericks con estas características en una sala de cine, con la intención, por supuesto, de implementar la tecnología a la televisión doméstica.
¿Alguien se imagina estar en casa y ver pasar la pelota de un jugador a otro casi entre uno mismo y el sofá? Esto que hemos visto muchas veces en las películas es ya una posibilidad técnica y solo espero vivir lo suficiente para disfrutarlo, porque debe ser una experiencia increible.
Tags: 3D, alta definicion, NBA



2 comentarios en “El partido en el salón”
Por Ricardo B. | 28 Marzo 2008 - 5:57 pm
yo no tengo espacio en el salón para tanta pulgada… pero no me importaría, no.
Por Luis | 30 Marzo 2008 - 9:13 pm
Yo, ante esta noticia, lo único que puedo hacer es repetir la frase de un amigo mío, la cual considero una de las grandes perlas de sabiduría de este siglo:
“La televisión de alta definición sólo sirve para mostrar mejores imágenes de la basura.”
Que no es que todo lo que saquen en la tele sea malo, pero también, para lo que merece la pena ver, maldita la gracia de tener que dejarse la fortuna familiar en un aparato de estos.